miércoles, 18 de julio de 2007

Y te preocupas si no ganás?

En una cena de beneficencia para una escuela de niños con capacidades
especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca
Será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en
ella, este padre hizo una pregunta: 'Cuando no hay agentes externos que
interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la
perfección.

Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.

No puede entender las cosas como otros niños.

¿Donde está el orden natural de las cosas en mi hijo?

La audiencia quedó impactada por la pregunta.

El padre del niño Continuo diciendo: 'Yo creo que cuando un niño como
Herbert, física y mentalmente discapacitado viene al mundo, una
oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la
forma en la que otras personas tratan a ese niño'.

Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque
donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le pregunto a su padre:

'¿Crees que me dejen jugar?'

Su padre sabia que a la mayoría de los Niños nos les gustaría que alguien
como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le
permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy
necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus
habilidad especiales.

El padre de Herbert se acerco a uno de los niños que estaban jugando y le
pregunto (sin esperar mucho) si Herbert podría jugar.

El niño miro alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos
perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo
que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la
novena entrada'.

Herbert se desplazo con dificultad hasta la banca y con una amplia
sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con
lágrimas en los ojos por la emoción.

Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.


Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logro anotar algunas
carreras pero aun estaban detrás en el marcador por tres.

Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugo en el
jardín derecho.

Aunque ninguna pelota llego a Herbert, estaba obviamente extasiado solo
por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras
su padre lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo.
Ahora con dos 'outs' y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo
era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.

Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la
posibilidad de ganar el juego?

Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo 'hit' era imposible por que Herbert no sabia ni
como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.

Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el 'pitcher',
reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a
Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro
la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto
con ella.

El primer tiro llego y Herbert abanico torpemente y fallo.

El 'pitcher' de nuevo se adelanto unos pasos para tirar la bola suavemente
hacia el bateador.

Cuando el tiro se realizo Herbert abanico y golpeo la bola suavemente
justo enfrente del 'pitcher'.

El juego podría haber terminado. El 'pitcher' podria haber recogido la
bola y haberla tirado a primera base.

Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego.
Pero, el 'pitcher' tiro la bola sobre la cabeza del niño en primera base,
fuera del alcance del resto de sus compañeros de equipo.

Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a
gritar 'Herbert corre a primera base, corre a primera' nunca en su vida
Herbert había corrido esa distancia, pero logro llegar a primera base.
Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.

Todos gritaban, '¡Corre a segunda!' recobrando el aliento, Herbert con
dificultad corrió hacia la segunda base.

Para el momento en que Herbert llego a segunda base el niño del jardín
derecho tenia la bola...el niño mas pequeño en el equipo y que sabia que
tenia la oportunidad de ser el héroe del día.

El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las
intenciones del 'pitcher' y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en
tercera base.

Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el
hicieron un circulo alrededor de la base.

Cuando Herbert llego a tercera, los niños de ambos equipos, y los
espectadores, estaban de pie gritando '¡corre a 'home'! corre'.

Herbert corrió al 'home', se paro en la base y fue vitoreado como el héroe
que bateo el 'grand slam' y gano el juego para su equipo. 'Ese día', dijo
el padre con lágrimas bajando por su rostro, 'los niños de ambos equipos
ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo'.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca
haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a
casa y ver a su madre llorando de felicidad y ¡abrazando a su héroe del
día!



Tantas interacciones entre personas aparentemente sin significado, nos
presentan una elección: podemos transmitir una pequeña chispa de amor y
humanismo o dejamos pasar esas oportunidades y permitir que el mundo se
enfríe cada vez más.

Un hombre muy sabio dijo una vez que toda sociedad es juzgada por como
trata a los menos afortunados entre ellos.

'La persona más rica no es la que más tiene, sino la que menos necesita'








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